El comercio minorista del SXXI debe ganar presencia en Internet

Si bien es un secreto a voces, los comercios minoristas que no tengan presencia en Internet de forma activa, tienen muy difícil garantizar su existencia futura. La llegada de Internet y el boom del comercio electrónico, ha provocado, entre otros factores, que cada día se pierda una media de 36 autónomos ligados al comercio, según datos de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA).

Las compras por Internet no es una moda pasajera (Black Friday, Cyber Monday, etc), sino que es todo lo contrario, cada vez más, sobre todo los nuevos consumidores, están más habituados a realizar las compras a través de sus dispositivos, especialmente desde los “teléfonos inteligentes”, lo que provoca que, aquel comercio que no esté preparado para este tipo de compradores, perderán ventas muy significativas con las consecuencias pertinentes.

El problema es que muchos de los comercios “tradicionales”, los comerciantes de proximidad de toda la vida, no están preparados para beneficiarse de las ventas por Internet. Deben mantener la ventaja que supone la compra física, es decir, la proximidad y el trato personal que el comercio siempre ha tenido, hacer que la experiencia de ir a comprar siga siendo uno de los atractivos de las ciudades.

Es cierto que el comercio online tiene ciertos inconvenientes, especialmente las devoluciones de los productos (en algunas ocasiones para las grandes distribuidoras supone hasta un 60%), pero también es cierto que tienen muchas ventajas, las cuales están ganando terreno y desplazando cada vez más al comercio tradicional-físico y haciendo que éste pierda ventas.

La posibilidad de encontrar lo que se quiere, las 24 horas del día y fórmulas de pago y entrega de la mercancía comprada que se adapta cada vez más a las necesidades que tenemos los consumidores, hace que el pequeño comercio tradicional esté sufriendo mucho con respecto al e-commerce (comercio electrónico).

La liberación del mercado ha llegado, cada vez es más global y agresivo, con grandes empresas de distribución que ofrecen precios y descuentos que al pequeño comercio le puede resultar imposible de igualar y además, estas empresas presentes en todo el mundo, tienen la posibilidad de ofrecer un stock mucho más amplio.

La solución pasa por la adaptación, es decir, el comercio tradicional debe establecer los mecanismos necesarios para que los clientes puedan acudir a sus tiendas y a la vez ganar presencia en Internet, pero para ello deben apostar e invertir tiempo y recursos en sus empresas. Lo primero que deben hacer es tener una estrategia, no sirve con sólo tener una página web o presencia en RR.SS., sino que han de saber qué hacer en cada momento y sobre todo, para qué lo hacen, de tal forma que se pueda ir marcando los objetivos a alcanzar e ir midiendo la consecución o no de resultados y así poder tomar las decisiones oportunas.

Está claro que no se puede conseguir los objetivos económicos en pocos días/semanas, ya que todo proceso de cambio requiere de un cierto tiempo para adaptarse y puesta en marcha, pero lo principal y fundamental es la concienciación, esto es, que los comerciantes y pequeños empresarios se den cuenta que es un proceso necesario, que les guste o no, el mundo ha cambiado y cambia diariamente y sus negocios no son ajenos a estos cambios, y que por lo tanto, se deben adaptar al S. XXI, estar atentos a los continuos avances que se van produciendo y tener cintura y ser flexibles para cambiar lo más rápido posible.

Conocer su comercio de forma realista, hacer un diagnóstico de situación y una serie de propuestas de cambios, es necesario, y para ello hay que dejar de “quejarse”, hay que actuar a nivel interno y tomar las medidas oportunas que permitan al pequeño comercio adaptarse a las necesidades de los consumidores, aprovechar las ventajas que tienen como pequeñas empresas y que les permite, en muchísimas ocasiones a precios muy bajos o incluso de forma gratuita, tener ciertas ventajas frente a los grandes “monstruos” de la distribución comercial.

Javier Artacho Reboso
Socio – Director
Musashi asesores consultores

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