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Alta en autónomo, obligatorio siempre según la TGSS.

Desde la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS) advierten de que la creencia sobre que hay que darse de alta siempre y cuando se supere el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) es falsa, sino que hay que hacerlo siempre y cuando se realiza un trabajo de forma personal, directa y habitual tal y como establece la normativa en esta materia.

Realmente es un asunto muy complicado de determinar, puesto que el concepto “habitual” no deja claro cuándo es necesario, incluso la propia TGSS establece unos criterios distintos al de los propios Tribunales.

Hasta ahora, y como criterio generalizado, aquellos autónomos que no superasen el nivel de ingresos equivalente al SMI x 14 pagas al año no tenían la obligación de darse de alta, ojo, siempre y cuando el trabajo fuese “esporádico” y no de forma continua. Siempre pongo el mismo ejemplo, la persona que tiene un comercio y abre todos los días, venda lo que venda y facture lo que facture, tiene obligación de causar alta en el RETA. Otra cosa distinta es aquel profesional que, de manera puntual, realiza algún trabajo/servicio y no supera el equivalente al SMI en cómputo anual (735,90 € x 14 durante el año 2018), entonces en este caso, y con la prudencia oportuna, quizás no tenga dicha obligación.

Pues bien, el director de la TGSS dijo hace unos días en Valencia que es una idea errónea pensar que aquel autónomo con previsión de ingresos inferiores al SMI no tenga obligación de alta en el RETA. Señala que eso no es así, y afirma que “si hay actividad económica, independientemente del resultado económico, hay alta en el RETA”.

De cualquier forma, y al menos en la práctica hasta el momento, la propia TGSS admite que para casos muy puntuales, donde los ingresos son mínimos y se puede “justificar” que se trata de una actividad que se desarrolla de forma marginal y no de forma habitual (sin intención de que sea de forma permanente), puede evitarse tener que darse de alta en el RETA, pero todo parece indicar que el criterio puede cambiar.

Sin embargo, y desde la sentencia del Tribunal Supremo del 29 de octubre de 1997 y otra posterior de 20 de marzo de 2007, se deja claro que la consideración de habitualidad está totalmente ligada a los ingresos obtenidos, de tal forma que cuando no se alcance el SMI correspondiente a cada año, no se considera obligatorio su alta en el RETA, puesto que como indica el Tribunal Supremo, “en las actividades de los trabajadores autónomos o por cuenta propia el montante de la retribución guarda normalmente una correlación estrecha con el tiempo de trabajo invertido. A lo que se añade que el hecho de que se hayan obtenido ingresos todos los años por la actividad económica desarrollada, sólo indica que en todos esos años se ha llevado a cabo esa actividad, pero no demuestra ni constata que la misma se haya realizado todos los meses de cada uno de esos años, ni siquiera en la mayoría de esos meses, pues el bajo nivel de ingresos conseguido es perfectamente compatible con la posibilidad de que esa actividad se haya efectuado de forma esporádica y circunstancial, y ello con mayor razón en una actividad comercial como la que desempeñaba el demandante, cuya realización depende casi única y exclusivamente de su propia voluntad y arbitrio”.

En este sentido, y teniendo en cuenta que para aquellas personas que realicen alguna actividad de forma puntual-esporádica, independientemente de la obligación de darse de alta en la Agencia Tributaria y declarar los ingresos obtenidos, si no alcanzan la cifra de facturación equivalente al SMI en cómputo anual (para el año 2018 10.302,60 €), desde un punto de vista de los tribunales, no existiría la obligación de darse de alta de autónomo.

Como recomendación, y como siempre les decimos a nuestros clientes actuales y a aquellos emprendedores que están en fase de iniciar un proyecto empresarial, hay que ser muy prudentes, considerar que desde la TGSS pueden instar a actuar a la inspección de trabajo y obligar a causar alta en el RETA por considerar que la actividad se desarrolla de forma habitual y por lo tanto se podría realizar el alta con efectos retroactivos, con los recargos e intereses correspondientes e incluso con sanción. Por todo ello, y salvo que se pueda demostrar que la actividad se desarrolla de forma esporádica, que no es un trabajo habitual y que los ingresos están por debajo del SMI en cómputo anual, lo conveniente es darse de alta en el RETA y si es posible, aprovecharse de las bonificaciones existentes para las cuotas de autónomos.

Javier Artacho Reboso
Socio – Director
Musashi asesores consultores

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