Etiquetas:

Centro de Formación = empresa, centro de capacitación, de ilusión, de consecución de objetivos…

Llevo en el sector de la formación desde diciembre de 1994 y es un sector que me apasiona desde distintas perspectivas:

  • Desde la acción de formar porque contribuye a capacitar a otros.
  • Desde la gestión empresarial porque organiza los medios de producción para cumplir, además de con fines económicos-empresariales, con fines sociales.
  • Desde la perspectiva del alumno (aún sigo siendo alumno y lo seguiré siendo) por tener en los centros de formación y academias privadas un medio para el reciclaje profesional.

Las academias privadas y los centros de formación siempre han estado en la vanguardia de las necesidades del mercado y los que no lo han estado han desaparecido. Antes, en el siglo pasado, en el siglo XX, hace ya algunos años, en todas las ciudades de España las personas que se tenían que incorporar al mercado de trabajo, para poder entrar en un banco o en una oficina, como mínimo tenían que saber escribir a máquina y quién los preparaban, las academias privadas situadas en muchos barrios de nuestras ciudades, pero es que aún hoy para acceder y poder alcanzar la ansiada meta de ser funcionario, de ganar unas oposiciones, también es necesario prepararse, capacitarse, entrenarse y quién lo hace actualmente, en el siglo XXI, las academias privadas y centros de formación que aún permanecen en nuestras ciudades. Eso por poner dos simples ejemplos. De manera que las academias privadas y los centros de formación son, además de centros de capacitación, centros de ilusión, me formo para alcanzar un trabajo; centros de preparación para alcanzar objetivos, si gano la oposición “tengo la vida resuelta”; centros de puesta al día y puesta a punto, necesito reciclarme en las nuevas tecnologías, “lo mejor es matricularme en un centro de formación”.

Ahora que tanto se ha puesto de moda la nueva palabra “empleabilidad” las academias privadas y los centros de formación son auténticos centros de empleabilidad porque al detectar nuevas necesidades en el mercado para que las personas puedan mantener sus puestos de trabajo o puedan incorporarse al mercado de trabajo en las nuevas profesiones que van naciendo, las empresas del sector de la formación son la “avanzadilla” que permite a sus alumnos tener la formación necesaria para ese nuevo mercado de trabajo que, cada vez más, necesita el reciclaje profesional. Son La Legión que se enfrenta en la “guerra del mercado” a abrir brecha para que las empresas de nuestras ciudades puedan ser más competitivas gracias a la cualificación de sus profesionales.

Pero las academias privadas y los centros de formación también son empresas que, además de cumplir con su fin social antes referido, deben ser eficientes, eficaces, competitivas y rentables y, como muchísimas empresas de nuestro país, han sido creadas por emprendedores “maestros”, “profesores” o “docentes vocacionales” que tomaron un día la decisión de apostar por esa vocación y salir al mercado, de forma privada, para ayudar a otros a conseguir sus objetivos a través de la formación y  de la capacitación. Pero para que una empresa, y en este caso, una academia privada o centro de formación permanezca en el mercado a lo largo del tiempo tiene que aportar valor al mercado y quien les dice si están aportando o no ese valor son los alumnos porque sin alumnos las empresas del sector de la formación no tienen razón de ser ni de existir. Y ese valor hay que pagarlo, hay que pagárselo a las empresas del sector de la formación. Los medios y recursos que las academias y centros de formación aportan al mercado valen mucho dinero, es necesario tener en cuenta que son empresas vivas y en continua adaptación, deben estar a la vanguardia de las necesidades del mercado y eso significa permanente inversión en medios, recursos, tecnología, personas, etc. Y para conseguir esto y que, además, estas empresas sean rentables los empresarios de la formación y sus equipos también tienen que formarse y profesionalizar al máximo sus compañías porque ya no sólo vale la ilusión de un “maestro” y “montar una academia”, ahora es necesario saber de gestión de empresarial y tener muy claro que las empresas tienen que ser rentables y el valor que aportan al mercado deben intercambiarlo por un precio razonable para cumplir sus fines: capacitar a otros para cumplir sus objetivos y ser rentables empresarialmente.

Actualmente, como alumno, estoy formándome en un Programa Ejecutivo de Transformación Digital y doy fe de que, ahora como consumidor de formación y de cubrir mis necesidades profesionales para adaptarme al actual competitivo mercado empresarial-profesional, estoy incorporando nuevos conocimientos y “herramientas” que me permitirán seguir desarrollándome y cumplir con mis objetivos profesionales de ayudar a las empresas a alcanzar sus propios objetivos.

Así que, agradecido de la oportunidad que el sector de la formación me ha dado desde el año 1994, y desde las distintas perspectivas que lo conozco, puedo hoy decir y afirmar, con conocimiento de causa y sin miedo a equivocarme, que las academias privadas y los centros de formación son las empresas que cubren el gap, la brecha o el vacío formativo y de capacitación que tienen las personas para incorporarse al mercado de trabajo y para adaptarse a la nueva realidad económica y empresarial.

José Ángel Morales Medrano
Socio – Fundador
Musashi asesores consultores

Secretario Técnico de ACEPMA CECAP MÁLAGA

Conecta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies