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Factores críticos de fracaso en el sistema de franquicias…

El sistema de franquicia, como todos los sistemas, tiene sus luces y sus sombras, pero que los factores críticos de éxito se conviertan en factores críticos de fracaso depende fundamentalmente de malas praxis y de falta de vocación por hacer las cosas de forma profesional.

Como todos sabemos, en el sistema de franquicias hay dos partes necesarias para desarrollar este tipo de proyectos: el franquiciador y el franquiciado y si, por parte de cada uno de ellos, no se cumplen los mínimos establecidos en el sistema, difícilmente el proyecto llegue a buen fin.

Por parte del franquiciador es necesario que:

  • La empresa esté en funcionamiento.
  • El concepto de negocio sea simple.
  • La empresa sea rentable.
  • La empresa esté consolidada en el mercado.
  • Disponga de experiencia y saber hacer acumulado.
  • Sea reproductible y no estacional.

Y, por parte del franquiciado, es muy simple: debe cumplir con las “reglas del juego” del sistema de franquicias.

Pero es que, además, hay que tener en cuenta otros aspectos que siendo factores críticos de éxito se pueden convertir en factores críticos de fracaso, como son:

  • El beneficio del sistema de franquicia debe ser mutuo para ambas partes: franquiciador y franquiciado y eso, el franquiciador, lo debe tener muy claro.
  • El franquiciado debe ser consciente que “está en el proyecto de otro” y lo está porque ha comprobado que funciona, pero debe, como franquiciado, tener interiorizado que, aunque pueda aportar información valiosa y experiencia de mercado en su punto de venta, no podrá modificar los elementos esenciales de la franquicia que vienen impuestos por el franquiciador.
  • El franquiciador no debe ser un empresario que mal utilice la franquicia como un medio para conseguir un fin económico que no puede obtener de otra manera porque no tiene recursos.
  • El franquiciado debe ser un “animal adaptativo” y flexible ante las necesidades y requerimientos de la cadena, influido por las necesidades del mercado. No tener visión, ser inflexible y querer quedarse anclado, no es parte del juego. Es necesario estar en continuo proceso evolutivo.
  • El franquiciador, desde los inicios del proyecto, tiene que necesariamente apostar por la profesionalización de su franquicia y organizar y dar el soporte necesario a su enseña para garantizar la cobertura de las necesidades de sus “socios-franquiciados”.
  • El franquiciado es un empresario y, como tal, debe apostar por crear una estructura que se consolide con el tiempo y dé consistencia a su proyecto empresarial asociado.
  • El franquiciador tiene que disponer de un equipo de profesionales, sobre todo, en los inicios del proyecto que con su experiencia y método le ayuden a crear y desarrollar la arquitectura empresarial de la franquicia, hasta que cuente con una estructura propia y estable que continúe y desarrolle el trabajo de consultoría que permitió crear el proyecto.
  • El franquiciador necesita definir claramente quiénes deben ser sus socios de proyecto, qué perfil deben cumplir y qué proyección tendrán en su proyecto.
  • El franquiciado como emprendedor primero y empresario después, tiene que reflexionar, antes de embarcarse en un proyecto, si sus inquietudes, experiencia, necesidades, perfil, formación, ambiciones y expectativas están en línea con el sistema de franquicias o, si por el contrario, debe apostar por un proyecto empresarial independiente.

Pero es que, además, en general hay que tener en cuenta otros factores críticos que influyen o pueden influir negativamente en el sistema:

  • Falta de músculo económico para desarrollar los proyectos con solvencia.
  • Escasas posibilidades de financiación ajena, aunque, levemente parece ir mejorando.
  • Falta de normas que regulen con garantías el sistema de franquicias. Con el artículo 62 de la Ley de Comercio Minorista y el Registro de Franquiciadores no es suficiente.
  • Falta de rigor en el desarrollo e implantación del sistema en todos los franquiciados.
  • Estructuras empresariales no preparadas en las centrales franquiciadoras para dar el necesario soporte a los franquiciados.
  • Expectativas no cumplidas por los franquiciadores con la lógica desconfianza de los franquiciados.
  • Insuficiente desarrollo en las áreas de estrategia, marketing, recursos humanos y operaciones que influyen negativamente en toda la cadena.

Por todo lo anterior, en el mercado permanecerá y permanecerán las franquicias que hacen sus deberes y se dan cuenta que, merece la pena apostar, haciendo las cosas bien, por un sistema tan potente como la franquicia que crea empresas, trabajo y riqueza.

José Ángel Morales Medrano                                                                                                        Socio – Director                                                                                                                                Musashi asesores consultores

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