Firma de un convenio colectivo de empresa, oportunidad para la adaptación a la situación actual.

Un convenio colectivo de empresa, acordado entre la representación legal de los trabajadores y la empresa, es una excelente fórmula para adecuar la realidad de la empresa a la regulación laboral a la que deben someterse las partes, lo que en muchas ocasiones no coincide con lo establecido en el convenio colectivo sectorial.

Debido a los constantes cambios que se producen en el mundo actual, donde surgen nuevas actividades empresariales, nuevos requerimientos profesionales y donde en general las necesidades empresariales son muy distintas a las de hace unos años, y no hace falta retroceder décadas, tan sólo 3-4 años para ver que la realidad de muchas empresas para nada tiene que ver con lo que ocurría en el pasado cercano, las empresas deben adecuar sus políticas y relaciones laborales al Siglo XXI, es decir, tienen que tener capacidad de adaptación de forma “inmediata” para que puedan llegar a ser competitivas y así garantizarse un hueco en el mercado empresarial más inmediato.

En muchas ocasiones me han comentado que la firma de un convenio colectivo de empresa supone establecer una regulación laboral que favorece a la empresa y perjudica al trabajador, pero para eso siempre hay una respuesta fácil, los trabajadores están en la negociación del convenio colectivo, por lo que si no quieren firmar algo, no lo harán.

Como ya comenté en alguna ocasión, en cualquier negociación entre partes, siempre hay que ceder en algo, pero no solo tú, la otra parte también lo hará, por lo que ésta se convierte en la única forma de llegar a un buen acuerdo.

En nuestro despacho tenemos empresas clientes que, debido a su “peculiar” actividad empresarial, no están bajo el “paraguas” de ningún convenio colectivo, no está regulado en ningún sector de actividad y por lo tanto se debe acudir al Estatuto de los Trabajadores para establecer una serie de normas mínimas. De igual forma surge esa necesidad cuando una empresa tiene múltiples actividades y no queda claro cuál podría entenderse que es la principal (imagínese cuando está iniciando la actividad), o como en alguna otra ocasión, que el convenio colectivo que están aplicando, para nada se parece a la actividad que desarrolla la empresa.

En estas ocasiones siempre propongo la posibilidad de firmar un convenio colectivo de empresa, donde con el acuerdo que alcancen las partes, empresa y trabajadores, se regulan las condiciones mínimas que a partir de ese momento regirán en la empresa, no tan solo en materia salarial, sino en otras muchas materias que afectan a los trabajadores de forma diaria.

Las materias que se pueden regular en un convenio colectivo de empresa vienen reguladas en el Estatuto de los Trabajadores, por ello es lo por lo que se ofrece garantías a ambas partes de que habrán unas condiciones mínimas en las relaciones laborales y el establecimiento de una serie de derechos y obligaciones que, ante cualquier situación (obviamente no se puede recoger todas), determinarán cómo actuar.

Estas condiciones mínimas, que hace que tanto las empresas como los trabajadores sepan cuáles son sus “cartas”, se establecen en el convenio colectivo, tales como el salario base, complementos, horas extras, distribución del tiempo de trabajo, los turnos, vacaciones, clasificación profesional, etc.

Si todas estas materias, así como aquellas que las partes, por la idiosincrasia de la empresa, consideren necesarias de pactar, pueden asegurar un mayor entendimiento y así se pueden conseguir que las relaciones laborales no supongan, o al menos sea menor, muchos problemas que surgen cuando la regulación laboral, o incluso la falta de la misma, no están bien determinados.

Para mi entender, y teniendo claro que el proceso hasta conseguir la publicación del convenio colectivo de empresa en el boletín oficial no es un “juego de niños”, que las empresas puedan firmar un convenio colectivo de empresa es una gran oportunidad para mejorar la eficiencia empresarial, mejorar y garantizar la estabilidad de los empleos, optimizar los procesos productivos y, como ya he comentado, que los trabajadores puedan conocer mejor la realidad empresarial que les rodea y la necesidad de adaptación.

Javier Artacho Reboso
Socio – Director
Musashi asesores consultores

Conecta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies