Ser empresario es una forma de vida…

Nada pasa por casualidad, el mundo empresarial está lleno de grandes hombres y mujeres que se enfrentan cada día con mil problemas y, pierdan algunas batallas, pero generalmente ganan la guerra.

Al final va a ser verdad: lo que pasa de bueno y de malo en el mundo empresarial depende (en gran medida) de las personas. Mi trabajo me permite estar en continuo contacto con las empresas y con sus personas y la experiencia me demuestra que las empresas que mejor van son las que tienen a personas en sus cúpulas que más claras tienen las ideas y más contundentemente las ejecutan.

En estos días trabajo en un proyecto de un gran retorno profesional, y lo que estoy aprendiendo y ratificando es que quien tiene claro a dónde va, sabe qué camino es el que hay que recorrer y lo está recorriendo para llegar a su destino; pero sobre todo estoy llegando a muchas conclusiones:

  • Ser empresario es una forma de vida. Ser empresario es una raza.
  • Las ideas se plantean desde el intelecto y se ejecutan desde la pasión inteligente.
  • Los recursos están a disposición de todos, pero es necesario saber cogerlos y, sobre todo, gestionarlos.
  • En las cúpulas de las empresas tienen que estar personas de negocio y de raza.
  • Si no hay unidad de acción, hay dispersión, si hay dispersión no hay negocio.
  • Ideas, trabajo, esfuerzo, sacrificios, generosidad, valores, cultura de empresa, personas, sistemas, métodos,…, son conceptos vigentes y muy presentes ahora y en el futuro de nuestras compañías.
  • Quien no es humilde pierde, quien es humilde y acepta escuchar, cambiar y adaptarse gana.
  • Los procesos son los caminos que hacen avanzar a las compañías, aceptarlos y ejecutarlos, por todos, es una norma de obligado cumplimiento. Quien se sale del proceso está fuera…
  • El riesgo inteligente es permanente, pero la ilusión por el proyecto lo supera.
  • La palabra “imposible” no existe en el diccionario de los hombres de raza, de raza empresarial.
  • Cuando se alcanza una meta, otra está ya esperando.
  • Quien tiene visión de negocio, hace negocio; quien tiene ceguera empresarial, ni con bastón avanza.
  • El empresario vive permanentemente fuera de su zona de confort; pero crea confort para los demás.
  • Hay personas que jamás podrán ser empresarios; pues bien, de todo tiene que haber en la viña del Señor.
  • A mayor profesionalización, mayor conquista de logros.
  • Siempre tienes que contar con las personas…., pero con las adecuadas.
  • Y, sobre todo, si no eres empresario, “no te  metas”.

Podría continuar con muchas más conclusiones, pero creo que analizando y profundizando en cada una de las anteriores, podrán comprender la profundidad que hay detrás de cada una de ellas.

José Ángel Morales Medrano
Socio – Director
Musashi asesores consultores

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