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Si quiere ser franquiciador…haga las cosas bien

Cuando una empresa se plantea crecer y opta por la franquicia como sistema que le ayude a realizar ese crecimiento, es necesario que construya su proyecto de expansión desde la lógica del sistema y desde los fundamentos del propio sistema de franquicia y del funcionamiento de su negocio. Si no es así, es muy difícil que un proyecto pueda convertirse en éxito empresarial.

Pero qué es necesario para que una empresa se convierta en franquiciadora y tenga éxito, pues de momento, que esté en funcionamiento, lógico ¿no? Se han dado muchos casos de ideas de negocio que ni siquiera estaban funcionando y han salido al mercado directamente como franquicias y, claro, los resultados han sido desastrosos.

Por otra parte, es necesario que se parta de un concepto de negocio simple, sin complicaciones, sin complejidades, que todo el mundo lo pueda entender y que cubra una necesidad en el mercado.

Es fundamental que la empresa que quiera convertirse en franquicia sea exitosa y rentable y que esto se demuestre en la obtención de resultados, circunstancia que provocará que más personas tengan el interés de participar en el proyecto, pero claro está, ese éxito y, sobre todo, esa rentabilidad hay que demostrarla, por ello, el franquiciador en la venta de su franquicia tiene que contar con todas las herramientas que demuestren esa rentabilidad. Los potenciales franquiciados solicitarán una cuenta de resultados previsional real y si el franquiciador no dispone de ella, estará demostrando que se ha preocupado poco por su proceso de venta e integración, con las mínimas garantías, para aquellas personas que quieran participar en su proyecto de expansión.

La consolidación en el mercado es un elemento que apoyará, junto con los datos que se aporten, la madurez del concepto de negocio en el mercado para convertirse en un proyecto de franquicia y desarrollo empresarial.

Todo lo anterior, soportado en datos objetivos, debe hacer ver al potencial franquiciado que la empresa en cuestión tiene experiencia y saber hacer acumulado. Pero además de saberlo tiene que conocer dicha experiencia y dicho saber hacer para que su futuro punto de venta franquiciado funcione en su mercado local; por ello, es imprescindible que el franquiciador haya volcado toda su sabiduría empresarial sectorial en los manuales de franquicia para que todos los que se unan a su proyecto puedan integrar todo el saber hacer en su trabajo diario contribuyendo al éxito global de la enseña. Si el franquiciador no lo hace así ¿cómo piensa transmitir sus conocimientos a sus franquiciados? Y ¿cómo piensa que funcionará la franquicia?

Y, por último, un importante aspecto que el franquiciador no puede olvidar: dar servicio y soporte a toda su red de franquicias, es decir, resolver problemas, dar formación, apoyar, impulsar, ayudar, etc. a todos sus franquiciados para que, por un lado, estén en línea con la estrategia de la franquicia y con las tácticas que deben aplicar para que todo funcione como indique la casa matriz y, por otro, pueda cobrar el canon de funcionamiento tan necesario para la I+D, crear nuevos productos y servicios y hacer crecer la enseña bajo el continuo paraguas de la innovación.

Esto es así, pero desgraciadamente la franquicia también es un sector en el que entran especuladores disfrazados de empresarios que corrompen un sistema perjudicando a los que lo hacen bien; no obstante y afortunadamente existen verdaderos empresarios del sector que están poniendo en valor este sistema de distribución comercial gracias a su saber hacer y a su mejor proceder…

José Ángel Morales Medrano

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