Hay personas que tienen ideas de negocio pero no consiguen ponerlas en marcha y ejecutarlas, haciéndolas realidad y hay otras personas que tienen la capacidad de ver más allá de su actual presente mirando en el largo plazo y siendo capaces de materializar lo que han visualizado y convertirlo en un negocio de éxito.
Son personas que se ven a sí mismas no solo como lo que son, sino también como lo que pueden llegar a ser, y han logrado encontrar la forma de llevar a cabo su idea transformándola en una visión tangible.
Esas personas tienen en común pasar por una serie de fases para convertir en realidad el destino al que querían llegar.
Las fases están sustentadas en patrones o modelos de pensamiento que conforman 7 “personalidades” que permiten actuar a esta persona convirtiendo en realidad lo que solamente es una idea en su cabeza.
Cada fase provoca una acción particular para que lo que solo es una idea, se convierta en realidad. Veamos:
1.- Soñar: fase de la visualización de la idea, de imaginar algo que aún no es realidad pero que puede llegar a serlo. Aquí el pensamiento es libre y con esa libertad de pensamiento desaparecen las autolimitaciones dejando volar la mente más allá de lo presente y mirando al futuro con la ilusión de convertirlo con una nueva realidad.
2.- Diseñar: fase en la que se empieza a dar vida a las ideas que se crearon en la fase anterior. Toca hacer planes, valorar opciones y analizar cuál es la mejor forma de llevar la visión pasando a la acción.
3.- Construir: la persona emprendedora ya está en la acción, en el lugar en donde la teoría y la realidad se encuentran. Es el inicio del desafío, de enfrentarse con la realidad y superar retos, en donde la persona emprendedora comprobará qué habilidades tiene y cuáles necesita para superarlos y en el que empezará a valorar el factor tiempo como un elemento fundamental para transformar en realidad el sueño emprendedor.
4.- Practicar: llegó la hora de perfeccionar el trabajo que en la fase de construir ha iniciado el emprendedor. Es hora de hacer ajustes para avanzar en el camino correcto. Es el momento de saber qué es lo correcto y hacerlo y que el aprendiz´, en esta práctica, se convierta en maestro de la excelencia.
5.- Combatir: el emprendedor tiene que seguir avanzando en su camino y buscar dentro de él la tenacidad, siendo resistente a las “piedras en el camino”. Fase delicada en la que la tentación de abandonar los sueños ronda por su cabeza, por los problemas a los que se tiene que enfrentar. Es el momento de la audacia y la hora de los valientes, de aquellos que continúan contra viento y marea y siguen adelante cuando el resto abandonaría.
6.- Vencer: el camino recorrido en las cinco fases anteriores encuentra por fin encuentra la oportunidad que convierte en realidad las aspiraciones de la persona emprendedora. Es el momento de la victoria y del logro, pero también es el momento de no perder el rumbo, mantenerse con foco en los objetivos y no caer ante nuevas “oportunidades” que aparecen como “objetos brillantes” antes la persona emprendedora, pero que en realidad no dejan de ser tentaciones que pueden desviarla de su camino.
7.- Liderar: la persona emprendedora que vence, que logra sus objetivos, que supera sus miedos y convierte en realidad su idea es una fuente de inspiración para el resto. Es un ejemplo a seguir, es el líder de sí mismo y de su idea de negocio que ha sido capaz de convertirla en realidad, en una visión tangible.
Dentro de cada uno de nosotros, también dentro de ti conviven esas 7 personalidades que, convertidas en fases, harán realidad tu visión de negocio, búscalas y pon en marcha cada una de ellas para que tu idea se convierta en realidad y no se quede simplemente en un pensamiento y se convierta en una realidad tangible.
José Ángel Morales Medrano
Socio-Fundador
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