Hace ya más de un año, el periódico inglés Daily Mail señalaba que Málaga se está convirtiendo en una ciudad muy parecida a Barcelona, por la oferta cultural, turismo de cruceros y también, desde mi punto de vista hay que añadir la oferta comercial, lo que hace que cada vez sean más las personas que visitan Málaga también con intención de realizar compras.
Creo que para cualquier ciudad, pequeña o más grande, hay que tener en cuenta que además de las principales calles de las ciudades (centro), los responsables políticos deben ser conscientes de la importancia de un sector tan fundamental como es el comercio tradicional, el comercio de barrio, que ayuda a mantener el nivel de empleo y se convierte en un agente dinamizador del mismo, por lo que se deben establecer medidas que ayuden a su desarrollo y revitalización.
Si bien se denomina comercio tradicional, éste debe ir adaptándose a los nuevos tiempos, y aun siendo tradicional en los aspectos que les diferencia con respecto a otros formatos comerciales, cercanía, trato personalizado, confianza, asesoramiento y calidad, sí que es necesario que los comercios se profesionalicen y se adapten a las necesidades de los clientes del Siglo XXI, nuevas tecnologías y mejoras en los procesos de gestión, además de la cuestión del idioma, puesto que muchos de los clientes son turistas que no hablan nuestro idioma y a los que sería más fácil de atender si nos entendemos con ellos.
El comercio de una ciudad, complementando y complementándose con otros servicios y actividades económicas genera un desarrollo económico y social de gran importancia:
- Dinamiza y conserva la vida social de la calle.
- Supone una compra activa para el consumidor.
- Crea nuevos puestos de trabajo.
- Puede ser generador de nuevas fórmulas de autoempleo.
- Revitaliza y fortalece a la pequeña empresa local.
- Es un instrumento para competir con el gran comercio.
- Regenera la zona de influencia y configura la centralidad urbana.
Para que una ciudad, o dentro de esta, algún área específica, pueda llegar a convertirse en lugar de referencia, atractiva y dinámica, necesita de los comercios en particular y de cualquier actividad económica en general, ya que combinadas con elementos culturales, artísticos y/o recreativos, consiguen que el entorno ofrezca a la población local así como a los visitantes, una oferta moderna y diferenciada de ocio, cultura, comercio y negocio.
Existen muchas ciudades con zonas que tienen algún atractivo particular (monumento, edificio singular, museo, playa, etc.) y que puede ser foco de atracción para el público, por lo que se convierte en una oportunidad para la actividad empresarial y el desarrollo comercial de esa zona.
Javier Artacho Reboso
Socio – Director
Musashi asesores consultores